El sector de las energías renovables considera necesario adoptar cambios regulatorios y fiscales para reforzar la seguridad energética de España en un contexto de creciente inestabilidad internacional. Entre las principales medidas planteadas figuran la electrificación de la demanda, la reducción de la fiscalidad sobre la electricidad, el impulso al almacenamiento y una mayor ambición en el desarrollo de biocarburantes y gases renovables.
Según APPA Renovables, la dependencia de combustibles fósiles importados continúa trasladando volatilidad y sobrecostes al sistema energético, como se ha evidenciado en las recientes crisis geopolíticas. En este contexto, el sector defiende que el refuerzo de la seguridad energética debe basarse en recursos autóctonos, renovables y competitivos.
En 2025, la demanda eléctrica nacional alcanzó 255,8 TWh, mientras que la demanda convencional de gas natural destinada a hogares, comercios e industrias fue de 231,8 TWh. El consumo directo de gas equivale así al 90% del consumo eléctrico, lo que refleja el peso que aún mantienen los combustibles fósiles en amplios usos de la economía. Además, más del 20% de la electricidad generada depende indirectamente del gas, considerando la producción en ciclos combinados y cogeneración.
La asociación subraya también el impacto de las energías renovables en el mercado eléctrico. El precio medio del mercado diario en España se situó en 16,41 €/MWh en febrero de 2026, frente a 71,67 €/MWh en enero de 2026 y 108,31 €/MWh en febrero de 2025, lo que sitúa a ese mes como el segundo más barato de la serie histórica del mercado mayorista.
Entre las medidas prioritarias, el sector propone reducir la carga fiscal de la electricidad, favorecer la electrificación de la demanda térmica e industrial y acelerar el desarrollo del almacenamiento energético, con especial atención al bombeo hidráulico como infraestructura clave para gestionar la variabilidad de la generación renovable y reforzar la firmeza del sistema.
APPA Renovables también defiende preservar el valor estratégico de la hidráulica gestionable al término de las concesiones y avanzar en nuevos proyectos de bombeo, que aportan almacenamiento, regulación y seguridad de suministro en un sistema con creciente penetración renovable.
En paralelo, el sector reclama mayor impulso a los biocarburantes, el biogás y el biometano, tecnologías que pueden contribuir a descarbonizar sectores donde la electrificación resulta más compleja. Actualmente, solo el 0,15% del gas consumido procede de fuentes renovables, pese a que distintas estimaciones sitúan el potencial del biometano en más de 40 TWh en 2030, volumen equivalente a alrededor del 17% de la demanda convencional actual de gas.
Para la asociación, el refuerzo de la seguridad energética pasa por combinar el despliegue renovable con medidas fiscales, regulatorias e industriales coherentes que permitan reducir la dependencia exterior y consolidar un sistema energético más competitivo y resiliente.