WeDriveSolar plantea la carga bidireccional como una palanca estratégica para reforzar la seguridad energética en España

WeDriveSolar

La empresa WeDriveSolar propone el uso de la carga bidireccional en vehículos eléctricos como solución para fortalecer la seguridad energética en España, ofreciendo flexibilidad y respaldo a la red eléctrica.

Ante la creciente necesidad de reforzar la resiliencia del sistema eléctrico español, WeDriveSolar destaca el potencial del vehículo eléctrico con carga bidireccional como una solución real para aportar flexibilidad a la red, reducir congestiones y ofrecer respaldo energético a los hogares en situaciones críticas.

La compañía subraya que el debate sobre la estabilidad del sistema eléctrico ya no puede limitarse al ámbito técnico. El apagón que afectó a España y dejó fuera de servicio una parte muy relevante del sistema en apenas 84 segundos evidenció que la seguridad de suministro tiene también una dimensión económica y social de primer orden.

En este contexto, la tecnología Vehicle-to-Grid (V2G) permite que el coche eléctrico deje de ser únicamente un medio de transporte para convertirse en un activo energético distribuido. Gracias a la carga bidireccional, los vehículos pueden almacenar electricidad cuando hay excedente renovable y devolverla a la red en momentos de mayor demanda, contribuyendo así a estabilizar el sistema.

"La transición energética exige soluciones que combinen innovación, escalabilidad e impacto tangible sobre la red. La carga bidireccional representa una oportunidad concreta para avanzar hacia un sistema eléctrico más flexible, más resiliente y mejor preparado para responder a episodios de tensión", podría señalar un portavoz de WeDriveSolar.

 

Respuesta a una necesidad estructural

WeDriveSolar considera que España reúne varios factores que hacen especialmente relevante el despliegue de soluciones V2G. Entre ellos figuran el crecimiento de la generación renovable, la presión creciente sobre la infraestructura eléctrica y una interconexión con Europa todavía limitada, situada en torno al 6,5% de la capacidad instalada, por debajo de los objetivos europeos del 10% y del 15%.

Esa realidad convierte a la flexibilidad descentralizada en un elemento estratégico. Frente a soluciones que requieren grandes inversiones y largos plazos de ejecución, la integración de miles de vehículos eléctricos conectados puede aportar capacidad de respuesta local allí donde la red más lo necesita.

Además de su contribución al sistema eléctrico, la carga bidireccional también amplía la capacidad de resiliencia de los hogares. Mediante esquemas Vehicle-to-Home (V2H), el vehículo puede suministrar energía a consumos esenciales como iluminación, refrigeración, conectividad o equipos básicos durante un corte de suministro, incluso en viviendas sin instalación solar fotovoltaica, siempre que exista el equipamiento adecuado.

 

Un impacto económico y social directo

La relevancia de esta conversación va más allá de la innovación tecnológica. Según el contenido de la nota de base, las estimaciones sobre el impacto económico del gran apagón en España oscilaron entre 1.000 millones y 4.500 millones de euros, mientras que la CEOE situó el golpe en 1.600 millones de euros sobre el PIB, equivalente al 0,1%.

A ello se suma la afectación directa sobre la actividad cotidiana y el consumo. CaixaBank Research estimó una caída del 34% en el gasto de los hogares ese día, una señal clara de que la interrupción del suministro eléctrico no solo afecta a la industria y al transporte, sino también al funcionamiento básico de la economía doméstica y urbana.

 

Un modelo ya validado en Europa

Para WeDriveSolar, la principal fortaleza del modelo es que su potencial ya no pertenece al terreno de la teoría. En Utrecht, la compañía ha participado, junto con Renault, MyWheels, el Ayuntamiento de Utrecht y Stedin, en el despliegue de un servicio urbano de car sharing con tecnología V2G que arrancó con 50 vehículos y 50 cargadores bidireccionales.
De acuerdo con los datos recogidos en el texto original, esos vehículos ayudaron a reducir picos de congestión de hasta 300 kW en distintos momentos de la tarde, y en cinco meses llegaron a descargar más de 65.000 kWh, con una hoja de ruta de expansión hasta 500 vehículos.

Este caso demuestra que la movilidad eléctrica puede desempeñar un papel mucho más amplio en la transición energética: no solo descarbonizar el transporte, sino actuar como infraestructura distribuida capaz de reforzar la estabilidad de la red y mejorar la seguridad energética de ciudades y ciudadanos.