El apagón nos enseñó el camino

El apagón nos enseñó el camino.

Las soluciones de autoconsumo industrial evolucionan hacia modelos híbridos que integran generación, almacenamiento y gestión energética.

Lo hemos dicho en repetidas ocasiones: si el apagón del 28 de abril de 2025 tuvo alguna consecuencia positiva esta fue sin duda la de hacer entender al consumidor final que tiene que buscar soluciones propias en su arquitectura energética, ¡y hay que buscarlas ya¡. El sector residencial, comercial e industrial, que hasta esa fecha se suministraba de la red con algún apoyo de energía solar o eólica para autoconsumo, entendió que no era suficiente: los hogares a las ocho de la tarde ya estaban a oscuras, las industrias sin capacidad de producir, el sector comercial con las persianas bajadas… un desastre que llevó a todos a preguntarse: y si ponemos baterías, ¿qué habría sucedido?

Desde el apagón, el impulso que ha tenido el despliegue de baterías en estos sectores está siendo formidable, porque no sólo actúan estas como sistemas de respaldo muy eficientes para que el cliente siga consumiendo energía, con la ventaja que eso supone frente a sus competidores, sino que además ha permitido que los clientes conozcan la amplia gama de prestaciones que las baterías le ofrecen (peak saving, integración de más renovables, gestión de la inercia, black start…) lo que le va a permitir mejorar sus costes de operación y su factura eléctrica, rebajar sus costes por potencia contratada, aumentar su electrificación, mejorar la calidad de su suministro eléctrico, reducir emisiones, reducir los costes por contingencias (apagones) y además, participar activamente en el mercado de la energía obteniendo una línea de ingresos gracias al arbitraje, la participación en los servicios auxiliares como los mercados de secundaria y primaria (aun no abierto en España), control de tensión o gestión activa de la demanda, entre otros. Y si a eso le sumamos inversiones cada vez más asequibles, con precios de las baterías en una bajada sostenida (más de un 50% en apenas 24 meses) todos los elementos se alinean para explicar este boom del almacenamiento en este sector. 

Y además, este crecimiento tiene impactos colaterales de mucha relevancia: por ejemplo, se consolida una oportunidad real a la industria nacional y europea porque sus capacidades productivas se adecuan perfectamente a las necesidades de los clientes tipo, por ejemplo, con instalaciones entre los 50 kWh en el sector comercial hasta los 5 MWh en el sector industrial básico (los proyectos de baterías para la industria electro intensiva superan los 100 MWh). Y es que esta oportunidad para el sector industrial se sustenta en dos elementos principales: el precio no es lo más decisivo, es decir, hay un cierto margen a favor del producto Made in UE versus al Made in China siempre y cuando -y esto las empresas UE lo tienen que interiorizar y aprender muy bien-, el servicio, la profesionalidad, la propuesta comercial, la instalación, el seguimiento del proyecto, la cercanía al cliente, y en general, todo lo que implica la gestión energética del cliente sea absolutamente excelente. 

En otras palabras, la oportunidad para la industria local es evidente pero para que sea exitosa tiene que hacer todo bien, todo muy bien. Tiene que hacer un buen producto, eficiente, robusto y seguro (extra seguro, diríamos), tiene que aproximarse al cliente con argumentos reales de retorno de la inversión, habiendo analizado cada caso individualmente, tiene que instalar los equipos con absoluta garantía y rigor y profesionalidad, tiene que mantener las instalaciones en perfecto estado de revista y, sobre todo, tiene que atender de inmediato a un cliente que entrará en pánico con cualquier contingencia. 

Y todo este servicio de calidad en producto y atención al cliente necesitará de empresas bien formadas, con recursos humanos que dispongan de una visión integral del negocio, que tengan la sensibilidad de entender que su cliente va a dudar mucho antes de dar un paso adelante en su gestión de la energía y que, por ello, no buscará producto, buscará confianza; no sólo buscará rentabilidades a la inversión, buscará estabilidad, sostenibilidad y control de sus costes energéticos. Muchas empresas ya lo han entendido así y confiamos que sean muchas más las que enriquezcan nuestro tejido industrial, de la mano de buenos profesionales que permitan mejorar la gestión energética de un sector tan importante para nuestra economía como es el tejido comercial e industrial. Oportunidades de negocio no van a faltar.

Artículo escrito por:
Luis Marquina , presidente de la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (AEPIBAL)