La descarbonización del tejido industrial se ha consolidado como uno de los grandes retos de la economía española, pero también como una oportunidad para transformar los modelos productivos hacia esquemas más eficientes y sostenibles. En este contexto, el sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) ha emergido como un instrumento clave para acelerar la eficiencia energética, canalizar inversión y monetizar los ahorros generados por actuaciones concretas. Lejos de ser un simple mecanismo regulatorio, los CAE están evolucionando hacia una herramienta estratégica que permite a las compañías aumentar la competitividad que beneficia directamente a la cuenta resultados, mejorar su huella de carbono y avanzar en sus compromisos de sostenibilidad.
El sistema de CAE en España permite certificar los ahorros energéticos obtenidos a través de medidas de eficiencia, estableciendo una equivalencia directa entre cada certificado y un kilovatio hora de energía final ahorrada. Esta lógica convierte al sistema en un mecanismo trazable, verificable y con un claro incentivo económico, ya que los certificados pueden ser comercializados en el mercado. De este modo, las empresas que ejecutan actuaciones de eficiencia no solo optimizan su consumo energético, sino que también generan un activo adicional que puede ser vendido a los sujetos obligados, principalmente comercializadoras energéticas, que deben cumplir con objetivos anuales de ahorro. Este enfoque introduce una dinámica de mercado que favorece la inversión en eficiencia y acelera la adopción de tecnologías más avanzadas.
El diseño del sistema contempla tanto proyectos singulares como actuaciones estandarizadas, lo que permite abarcar un amplio espectro de intervenciones. Los proyectos singulares se caracterizan por su alto impacto energético y su diseño a medida, especialmente en entornos industriales donde las actuaciones requieren un análisis técnico específico y una integración compleja en los procesos productivos. Por su parte, las actuaciones estandarizadas se basan en fichas técnicas que simplifican la tramitación y facilitan la replicabilidad, lo que resulta especialmente útil en sectores como el terciario.
Dentro de este contexto, el sector industrial se posiciona como el principal motor del desarrollo de los CAE en España. Su elevada intensidad energética y la complejidad de sus procesos productivos generan un amplio margen para la mejora de la eficiencia mediante la electrificación, la recuperación de calor, la optimización de equipos o la incorporación de nuevas tecnologías. Sectores como el alimentario, la automoción, el vidrio o el cemento destacan especialmente por su potencial de ahorro energético y su capacidad para implementar proyectos de gran escala que generan certificados.
La evolución reciente del mercado pone de manifiesto esta tendencia. Edison Next Spain, como Sujeto Delegado, ha gestionado un total de 76 GWh en 2026, triplicando tanto el número de proyectos como el volumen de energía respecto al año anterior. Este crecimiento refleja la aceleración del sistema y su creciente adopción por parte del tejido empresarial. En términos de distribución sectorial, el 60% de los proyectos desarrollados por la compañía corresponden al ámbito industrial, concentrando además el 75% del volumen total de CAE gestionados. Este dato evidencia el papel central de la industria no solo en número de iniciativas, sino también en la magnitud de los ahorros conseguidos.
El crecimiento de la actividad se sustenta en un enfoque híbrido que combina proyectos singulares con actuaciones estandarizadas. En el caso de Edison Next Spain, el 65% del volumen gestionado procede de proyectos singulares, mientras que el 35% restante corresponde a actuaciones estándar. Esta combinación permite abordar tanto grandes iniciativas industriales, con ahorros energéticos que pueden alcanzar decenas de gigavatios hora, como la agregación de múltiples actuaciones de menor tamaño, especialmente en el sector terciario. Este último incluye entornos como el hotelero, hospitalario, bancario o edificios comerciales, donde la suma de intervenciones individuales genera un impacto relevante en términos agregados.
Un elemento clave para el desarrollo del sistema de CAE es el papel del Sujeto Delegado, figura que actúa como facilitador entre los diferentes agentes del mercado. Empresas como Edison Next Spain desempeñan una función esencial al aportar capacidades técnicas, conocimiento regulatorio y experiencia en la gestión integral de proyectos energéticos. Su intervención abarca desde la identificación de oportunidades de ahorro y el diseño de las actuaciones hasta la certificación y posterior comercialización de los CAE generados. Esta capacidad para gestionar tanto proyectos de gran escala, cercanos a los 30 GWh, como carteras agregadas de actuaciones, refuerza su posicionamiento en un mercado en plena fase de crecimiento.
Más allá de su función como instrumento de cumplimiento normativo, los CAE están contribuyendo de forma decisiva a acelerar la descarbonización industrial. Al introducir una señal económica directa sobre el ahorro energético, el sistema mejora la rentabilidad de las inversiones en eficiencia, reduciendo los periodos de retorno y facilitando la toma de decisiones por parte de las empresas. Este aspecto resulta especialmente relevante en un contexto marcado por la volatilidad de los precios energéticos, el endurecimiento de las políticas climáticas y la creciente exigencia de criterios ESG por parte de inversores y clientes.
En este escenario, la eficiencia energética se consolida como una palanca de competitividad, y los CAE como un mecanismo capaz de alinear los objetivos económicos y medioambientales. Tal y como señalan desde Edison Next Spain, “el crecimiento que estamos viendo en el mercado de los CAE confirma que la eficiencia energética se ha convertido en una palanca estratégica para las empresas. Nuestra capacidad para abordar desde grandes proyectos industriales hasta la agregación de iniciativas en el sector terciario nos permite acompañar a nuestros clientes con un enfoque técnico y orientado a resultados”.
El mercado de CAE en España se encuentra en fase de crecimiento. Por ello, la maduración progresiva del sistema, junto con el desarrollo de capacidades técnicas y una mayor concienciación empresarial, apunta a un incremento sostenido de la actividad en los próximos años. En definitiva, los CAE están llamados a desempeñar un papel central en la transformación energética de la industria, actuando como un puente entre la regulación, la innovación tecnológica y la rentabilidad empresarial.
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Edison Next