Descarbonización térmica: innovación y competitividad en la planta de Bayer La Felguera

planta de Bayer en La Felguera

La planta de Bayer en La Felguera, Asturias, logra un hito al descarbonizar su actividad y se convierte en referente en sostenibilidad industrial.

La descarbonización industrial constituye uno de los principales retos y oportunidades para los sectores intensivos en energía. En particular, los procesos térmicos siguen siendo uno de los mayores desafíos técnicos, al depender históricamente de combustibles fósiles para la generación de vapor.

En este contexto, la descarbonización de la actividad industrial de la planta de Bayer en La Felguera (Asturias) representa un importante hito al ser el primer centro de su sector en descarbonizar su actividad y al representar que la unión entre innovación y colaboración hace posible la transformación hacia un modelo productivo más sostenible. Con este proyecto en el centro que concentra la producción del principio activo de las aspirinas de Bayer para todo el planeta—, Asturias, de tradición minera e industrial, se posiciona hoy como punta de lanza en materia de descarbonización. 

 

De la industria carboquímica a la sostenibilidad industrial

La planta de La Felguera nace en la década de 1940 en el entorno de la cuenca minera del Nalón, en un contexto donde el carbón constituía el eje del sistema energético e industrial. Durante décadas, este recurso no solo fue materia prima, sino también fuente de energía para electricidad y generación de vapor mediante combustión.

Incluso el CO₂ generado en estos procesos era parcialmente reutilizado como insumo productivo, reflejando un temprano enfoque de aprovechamiento de recursos.

Sin embargo, el progresivo abandono del carbón, junto con la evolución tecnológica y regulatoria, ha dado lugar a un cambio de paradigma radical. La planta ha transitado desde un modelo basado en combustibles fósiles a una estrategia integral de sostenibilidad, donde la electrificación y la energía renovable son elementos centrales.

 

Identificación de las fuentes de emisión

La hoja de ruta de descarbonización del centro parte de un análisis estructurado de sus emisiones de CO₂, clasificadas según los tres alcances:

Este análisis permitió priorizar actuaciones y establecer una secuencia lógica de intervención basada en impacto y viabilidad técnica.

 

El reto de la descarbonización térmica

Uno de los primeros hitos vino de la eliminación de las emisiones de alcance 2 mediante el suministro de electricidad con garantía de origen 100% renovable. Este cambio se instrumentó a través de un acuerdo de compra de energía a largo plazo (PPA) firmado en 2020 que permitió reducir aproximadamente a la mitad las emisiones totales del centro.

A pesar de este avance la generación de vapor seguía representando el principal foco de emisiones directas. Este vector energético es esencial en los procesos farmacéuticos, donde se requieren condiciones específicas de presión y temperatura (en torno a 23 bar de vapor saturado). Un desafío tecnológico que implicó el análisis de diferentes alternativas:

  • Biomasa, descartada por limitaciones operativas, incertidumbre regulatoria y emisiones asociadas a la combustión.
  • Termosolar, limitada por hallarse la planta en una zona con limitadas horas de sol al año y necesitar unas condiciones de vapor por presión que limitan el uso de dicha tecnología 
  • Electrificación del vapor, combinada con almacenamiento térmico, finalmente seleccionada como la opción más eficiente y viable.

 

Solución tecnológica: vapor electrificado con almacenamiento térmico

La solución adoptada finalmente permitirá la generación de vapor mediante electricidad de origen renovable, apoyada en un sistema de almacenamiento térmico basado en sales fundidas.

Este sistema, desarrollado por la empresa española Inerco, funciona calentando un depósito de sales hasta aproximadamente 400 ºC mediante resistencias eléctricas. Las sales actúan como un medio de almacenamiento de energía térmica, capaz de acumular calor cuando existe excedente de electricidad en el sistema —especialmente de origen renovable— y liberarlo posteriormente para generar vapor.

El enfoque convierte al sistema en una “batería térmica”, que permite desacoplar la producción de energía y su uso industrial, optimizando la eficiencia global del sistema energético.

El vapor generado se integra en el proceso productivo mediante un circuito cerrado donde el condensado es recuperado, recalentado y reutilizado, mejorando el rendimiento del sistema.

 

La colaboración como palanca de competitividad

El proyecto, que ha contado con una dotación de 17 millones de euros, fue inicialmente posible gracias al PERTE para la descarbonización industrial del Ministerio de Industria, aunque finalmente se financió con fondos provenientes del programa de innovación europea. Ha contado además con el apoyo del IDAE en la línea de Nuevos Modelos de Negocio, y se ha formalizado entre Bayer e Iberdrola con la firma del que ha sido el primer HPA de su sector.

 

Info de background sobre el centro

Nacida en la cuenca carbonífera del río Nalón, la actividad de la factoría estuvo en sus inicios muy vinculada a la producción de carbón de la zona. De hecho, las materias primas utilizadas para la elaboración de los productos de la factoría procedían mayoritariamente del carbón. 

Carbón que en la central térmica vecina (la térmica de Lada) ardía para, con su combustión, generar electricidad para la factoría. Carbón que en las calderas de la propia factoría ardía para producir el vapor que se utilizaba en los procesos de fabricación. Incluso el CO2 procedente de la combustión de ese carbón era capturado y utilizado como materia prima por aquel entonces. 

Artículo escrito por:
Carlos Sánchez Director de ingeniería da la planta de Bayer en Asturias