Eficiencia operativa en centros de datos: del PUE a la sostenibilidad integral

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Uno de los grandes retos actuales en el sector de los centros de datos es la eficiencia en operación, entendida ya no solo como la minimización del consumo energético, sino como la optimización global del uso de recursos, la resiliencia operativa y la alineación con los objetivos de descarbonización.

En un contexto marcado por el crecimiento exponencial de la demanda digital —impulsado por la inteligencia artificial, el cloud y los servicios críticos—, los centros de datos han pasado de ser infraestructuras técnicas a convertirse en activos estratégicos dentro del sistema energético global. Desde ASHRAE, se viene observando esta evolución desde hace años, promoviendo un enfoque basado en estándares técnicos, operación eficiente y adaptación continua a nuevas cargas tecnológicas, especialmente en entornos de misión crítica.

 

1- Métricas clave para la gestión de los centros de datos

Las métricas tradicionales siguen siendo fundamentales, pero su interpretación ha evolucionado significativamente en los últimos años.

 

PUE Y DCIE: vigentes pero no suficientes

El PUE es el acrónimo de Power Usage Effectiveness, y es el valor que resulta de dividir el consumo de energía empleada por todas las instalaciones del centro de datos entre la energía que se suministra al equipamiento IT de este. El DCiE es el acrónimo de Datacenter Infrastructure Efficiency, es el inverso del anterior, es decir el consumo total de energía requerida por el equipamiento IT dividido por el consumo total del centro.

Estas métricas, desarrolladas por The Green Grid y posteriormente estandarizadas, siguen siendo el punto de partida para evaluar la eficiencia.

Sin embargo, en 2026 su papel ha evolucionado:

  • Ya no se utilizan como único indicador de rendimiento
  • Se integran dentro de marcos más amplios de sostenibilidad
  • Se complementan con métricas ambientales y operativas

En este sentido, desde ASHRAE se insiste en que el PUE debe interpretarse dentro de un contexto operativo más amplio, considerando las condiciones reales de explotación, la criticidad del servicio y la interacción entre sistemas.

La propia normativa y documentación comentada establece como medir estableciendo hasta cuatro categorías de PUE según los niveles de precisión o calidad buscada en la medida. 

La mayor diferencia de estas categorías se basa en:

  • La forma de definir en el intervalo de medida de la energía, pudiendo ser, en el caso más estricto 15 minutos o menos, y en el mas laxo hasta periodos mensuales.

  • El punto de medida de la energía, pudiendo ser desde las acometidas energéticas de la infraestructura hasta el punto de conexión de los sistemas IT.

Por tanto, el PUE es una medida orientativa que nos permite conocer la eficiencia energética del centro de datos, desde un punto de vista estrictamente energético. Por otro lado, como sabemos, medir y establecer pautas de control energético es la primera actividad del proceso de mejora de la actividad.

El rango “teórico” en el que se mueve el PUE está entre 1 y el infinito. El valor de 1 indicaría que tenemos una eficiencia del 100%, caso ideal y teórico. La mayoría de los estudios sectoriales relativos a centros de datos hablan de valores PUE por debajo de 2.0 para considerarlo de eficiencia media, pudiendo llegar a 1,2 en el caso de infraestructuras muy eficientes.

 

2- Nuevas métricas

La evolución del sector ha llevado a incorporar nuevas métricas que reflejan el impacto ambiental y el uso de recursos. Entre estas métricas que se irán implantando secuencialmente en el sector cabe destacar las siguientes:

  • Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI): establece, en sus distintos alcances, las emisiones de gases a la atmósfera vinculadas a la explotación del centro de datos. En su “Alcance 1” se tienen en cuenta las emisiones directas que se producen a partir de fuentes controladas o propiedad de la organización del centro de datos. En su “Alcance 2” las emisiones basadas en la ubicación, indicando aquellas asociadas a las redes en la ubicación del centro de datos, dentro de un área geográfica definida y un período de tiempo definido. Y en su “Alcance 3” otras emisiones indirectas, por ejemplo, de la cadena de valor, viajes de negocios y gestión de residuos vinculadas al centro de datos. Dentro de la responsabilidad social corporativa de muchas empresas y de los planes de descarbonización asociados son ya puntos relevantes de reflexión y actuación.
  • Eficacia del Uso del Carbono (CUE): indicador que cuantifica las emisiones de carbono asociadas a la operación de un centro de datos. Se define como la relación entre las emisiones anuales de CO₂ (principalmente de alcance 1 y 2) y el consumo energético de la carga IT. A diferencia de la intensidad de carbono absoluta, el CUE expresa dichas emisiones en términos relativos a la demanda de los equipos IT, permitiendo evaluar la eficiencia ambiental del centro en función de su actividad computacional.
  • Eficacia en el Uso del Agua (WUE): indicador que cuantifica la eficiencia en el uso de agua en un centro de datos, definido como la relación entre el consumo total anual de agua y la energía consumida por la carga IT. Este parámetro permite evaluar el impacto hídrico asociado a la operación del centro en función de su actividad computacional.

Desde ASHRAE se está impulsando activamente la integración de estas métricas dentro de las estrategias de diseño y operación, entendiendo que la eficiencia ya no puede analizarse únicamente desde el punto de vista energético.

 

3- Sistemas de tratamiento, operación y eficiencia energética 

La eficiencia en centros de datos ha evolucionado hacia un enfoque sistémico que combina tecnología, operación y analítica avanzada.

Entre estas estrategias cabe destacar el freecooling y optimización térmica. El uso de freecooling sigue siendo una de las estrategias más eficaces para reducir el consumo energético.

En la actualidad, su implementación ha evolucionado hacia:

  • Sistemas híbridos
  • Integración con enfriamiento evaporativo y adiabático
  • Optimización mediante control avanzado

Las guías técnicas y recomendaciones de ASHRAE han contribuido significativamente a establecer criterios de diseño que permiten maximizar el aprovechamiento de condiciones exteriores sin comprometer la fiabilidad del sistema. No obstante siempre hay que analizar las posibles limitaciones asociadas al clima, contaminación, humedad o control de partículas de la zona de ubicación.

 

Gestión de la temperatura

Otras de las medidas relevantes, siempre que la operación y tipología de centro de datos lo permita es la gestión de la temperatura interior. Teniendo en cuenta que la mayoría de los fabricantes de electrónica fijan límites superiores no por encima de 30-35 ºC para que entren en estrés térmico hay cierta capacidad de permitir su variabilidad y lograr una uniformidad adecuada en su explotación. Hay que tener en cuenta varios puntos:

  • La guía de diseño de ASHRAE (ASHRAE’s Technical Committee 9.9 (TC 9.9) Mission Critical Facilities, Technology Spaces, and Electronic Equipment) está adaptando, y ampliando el margen de explotación de los centros de datos atendiendo a su criticidad y tipología. En esa línea operar en rangos de los 18 a 27ºC en algunos casos con humedades del 50% empieza a poder ser una pauta.

     

Monitorización y operación inteligente

La digitalización de la operación es uno de los grandes vectores de cambio.

Hoy en día, los centros de datos incorporan:

  • Sensórica distribuida
  • Monitorización en tiempo real
  • Algoritmos de optimización

En línea con las recomendaciones de ASHRAE, la correcta ubicación de sondas, la calidad de los datos y su interpretación son elementos críticos para garantizar la eficiencia real de la instalación.

 

Arquitecturas de flujo de aire optimizadas

estrategias de contención siguen siendo clave, pero se complementan con:

  • Modelización CFD
  • Ajustes dinámicos de caudal
  • Integración con sistemas de control avanzado

Este enfoque permite pasar de un diseño estático a una operación adaptativa.

 

El papel de ASHRAE en la evolución del sector

En este contexto de transformación, el papel de ASHRAE  resulta especialmente relevante.

A través de sus estándares, guías y comités técnicos, la organización:

  • Define buenas prácticas internacionales
  • Establece criterios de diseño y operación
  • Facilita la transición hacia modelos más sostenibles

 

La colaboración entre industria, operadores y organismos técnicos es clave para afrontar los retos actuales del sector. La eficiencia en centros de datos ha dejado de ser una cuestión puramente técnica para convertirse en un factor estratégico.

Si bien métricas como el PUE siguen siendo relevantes, el verdadero desafío en 2026 es integrar eficiencia, sostenibilidad y resiliencia en un único modelo operativo.

Desde ASHRAE el compromiso es claro: seguir impulsando el conocimiento técnico, la innovación y la estandarización como pilares fundamentales para el desarrollo de centros de datos más eficientes, sostenibles y preparados para el futuro digital. En esa línea la optimización energética con IA y gestión predictiva tendrán su adecuada respuesta. En el caso de España la limitación de capacidad (falta de energía y red eléctrica) para permitir el desarrollo ágil de infraestructuras están llevando a integración con renovables, sistemas de almacenamiento y flexibilidad de demanda que tendrán un fuerte desarrollo en los próximos años.

Artículo escrito por:
Mar Serna Presidenta ASHRAE