Electrificando el calor industrial a menor coste que el gas natural

Energynest

Los proyectos de Leonhard Kurz y Tesa con Energynest muestran que la descarbonización del calor de proceso ya puede implantarse con lógica industrial, sin comprometer la continuidad operativa.

La electrificación del calor de proceso está dejando de ser una promesa tecnológica para convertirse en una decisión industrial concreta. En sectores intensivos en energía como el químico, esa transición solo avanza cuando concurren tres factores: viabilidad económica, seguridad de suministro y flexibilidad operativa. Los proyectos que Energynest desarrolla junto a Leonhard Kurz y Tesa ilustran precisamente ese cambio de paradigma: soluciones power-to-heat con almacenamiento térmico diseñadas para reducir consumo de gas, capturar valor de la electricidad renovable y mantener un suministro de calor estable y gestionable en entornos productivos exigentes. 

 

Proyecto de Leonhard Kurz

  • Sistema power-to-heat con calentador eléctrico de 3 MWe con 12 MWh de almacenamiento térmico, para suministrar aceite térmico a la red existente. 
  • Suministrará más de 3 GWh/año de calor y cubrirá más del 70% de la demanda térmica de una línea de producción. 
  • Reducirá el consumo de gas en más de 3,5 GWh/año y evitará más de 700 toneladas de CO2. 

Proyecto de Tesa

  • Sistema power-to-heat con calentador eléctrico de 10 MWe con 40 MWh de almacenamiento térmico para suministrar vapor de proceso a la red existente. 
  • El proyecto de Tesa prevé cubrir alrededor de dos tercios de la demanda anual de vapor de la planta y reducir unas 4.600 toneladas de CO2 al año.

 

Descarbonizar con lógica de negocio

El interés de estos proyectos no reside únicamente en su contribución climática, sino en que convierten la descarbonización en una decisión de negocio. En el caso de Leonhard Kurz, la solución se integra en la infraestructura existente de aceite térmico de la planta de Sulzbach-Rosenberg (Alemania) y está prevista para entrar en operación a mediados de 2026. El sistema permitirá aprovechar excedentes de energía solar del campo fotovoltaico del propio emplazamiento y aportar calor estable y bajo demanda a una línea de producción sin exigir una transformación radical de la instalación térmica existente.

Ese enfoque resulta especialmente relevante para la industria química: electrificar no significa sustituir de golpe toda la arquitectura energética, sino incorporar capacidad flexible y descarbonizada con un nivel de riesgo asumible. En este proyecto, más del 40% de la demanda de calor de la línea atendida se cubrirá con calor almacenado, lo que aporta margen de maniobra frente a la variabilidad del recurso renovable. Al mismo tiempo, el sistema mantiene la lógica de continuidad de producción que exige la planta industrial. 


Rentabilidad: reducir exposición al gas y capturar valor de la flexibilidad

La electrificación industrial sólo avanza cuando el caso económico está bien armado. En el proyecto de Leonhard Kurz, el retorno esperado se sitúa por debajo de los diez años. En este proyecto, la electricidad se suministra directamente a partir de paneles fotovoltaicos instalados in situ, lo que se traduce en unos costes energéticos muy bajos. De manera general, se pueden generar ingresos mediante la participación en el mercado de capacidad (aFRR) y a través de arbitraje en los mercados diario e intradiario. En conjunto, estas fuentes de valor permiten que la electrificación siga siendo competitiva en costes frente al gas.

En el caso de Tesa, el proyecto se articula como una solución económicamente viable, escalable y transferible, y el sistema permitirá ajustar la compra de electricidad en las horas de precios más bajos, adaptándose a las condiciones meteorológicas. El almacenamiento térmico hace posible utilizar electricidad renovable excedentaria de bajo coste y desplazar su uso térmico en el tiempo, algo especialmente valioso en un entorno de precios energéticos volátiles. Además, el sistema de control asistido por IA integrará power-to-heat, fotovoltaica, eólica y otras medidas de eficiencia en un sistema energético global.


Fiabilidad operativa: electrificar sin poner en riesgo la producciónEn i

ndustria, la verdadera prueba de una tecnología no es su promesa de descarbonización, sino su capacidad para convivir con un proceso que necesita calor continuo, predecible y seguro. En el proyecto de Leonhard Kurz, uno de los riesgos identificados era precisamente la necesidad de suministro térmico ininterrumpido 24/7. La solución planteada minimiza esa incertidumbre mediante integración en una instalación altamente automatizada y con requisitos de mantenimiento reducidos, basados esencialmente en inspecciones rutinarias.

La arquitectura híbrida también juega a favor de la fiabilidad. La electrificación se introduce como una capa adicional de flexibilidad y reducción de emisiones, no como una ruptura operativa. Eso permite mantener seguridad de suministro y avanzar en la transición energética sin exponer la producción a riesgos innecesarios. En este punto, almacenamiento térmico y gestión inteligente de la energía dejan de ser un ‘extra’ tecnológico y pasan a ser una herramienta de continuidad operativa.


Confianza tecnológica y mitigación del riesgo

La aceptación industrial de una tecnología depende de la evidencia. En ese sentido, Energynest refuerza su propuesta con una trayectoria en el mercado desde 2011 y con sistemas en operación, proyectos en ejecución y nuevas implantaciones en desarrollo, como es el caso de los tres proyectos power-to-heat en España adjudicatarios de subvención por parte de la Primera convocatoria de ayudas para proyectos innovadores de almacenamiento energético cofinanciada con Fondos FEDER 21-27. Su tecnología ThermalBattery de almacenamiento térmico se basa en hormigón de altas prestaciones que trabaja hasta 400 ºC, con una integración modular en plantas industriales existentes.

En el caso de Leonhard Kurz, esta confianza tecnológica se traduce en una implantación con garantías de rendimiento, integración en un entorno técnico conocido y apoyo en referencias comerciales previas. Ese es un punto crucial para la industria química: el riesgo tecnológico no se elimina, pero sí se reduce cuando la solución se apoya en experiencia acumulada, diseño modular y casos reales que demuestran que la electrificación puede ser rentable y operativamente robusta.

Como resume Ralph Hopfensitz, vicepresidente Ejecutivo Senior de Tecnología Global en Leonhard Kurz, asegura que “el cambio hacia calor industrial electrificado y basado en energías renovables es un punto de inflexión para la industria manufacturera. Al aprovechar la tecnología de almacenamiento térmico avanzada de Energynest, garantizamos un suministro de calor estable y bajo demanda que reduce nuestra dependencia de los combustibles fósiles y mejora la eficiencia energética. Es una innovación clave que fortalece nuestra estrategia energética a largo plazo y acelera nuestra transición hacia una producción neutra en CO2”.

 

Tesa: gran escala para el calor de proceso electrificado

Otro ejemplo especialmente relevante es el proyecto que Tesa desarrolla con Energynest en su planta de Hamburgo, la mayor instalación productiva de la red global de Tesa. El proyecto se encuentra actualmente en fase de implementación, con el inicio de obras previsto para otoño de 2026 y la puesta en marcha esperada en verano de 2027. El proyecto consiste en un sistema power-to-heat de 10 MWe con una unidad de almacenamiento térmico de 40 MWh.

La instalación permitirá convertir electricidad renovable en vapor de alta temperatura y suministrarlo cuando sea necesario, cubriendo alrededor de dos tercios de la demanda anual de vapor del emplazamiento de forma climáticamente neutra, flexible y compatible con la red. El proyecto reducirá las emisiones del centro en aproximadamente 4.600 toneladas de CO2 al año, equivalentes a cerca del 20% de las emisiones del emplazamiento tomando como referencia 2018. Dada su modularidad y replicabilidad el concepto es transferible a otras industrias intensivas en energía. 

La propia directiva de Tesa subraya la relevancia estratégica del proyecto. En palabras de Dr. Ingrid Sebald, Chief Technology Officer de tesa SE: “Este proyecto demuestra que la producción industrial climáticamente neutra ya es factible hoy en día, tanto desde el punto de vista tecnológico como económico y de escalabilidad. Con la electrificación de nuestra generación de vapor y la integración de un sistema de almacenamiento térmico a gran escala, estamos añadiendo otro elemento clave a nuestra transformación energética y sentando las bases para una producción casi climáticamente neutra en Hamburgo”.

Los casos de Leonhard Kurz y Tesa apuntan a una conclusión clara: la electrificación del calor industrial no se evalúa solo en términos de CO2 evitado, sino como una palanca para mejorar competitividad, reforzar seguridad de suministro y añadir flexibilidad operativa. En definitiva, integrar sistemas power-to-heat con almacenamiento térmico en la infraestructura industrial existente permite transformar electricidad en calor gestionable, optimizar el coste energético mediante compras inteligentes de electricidad y venta de flexibilidad, reducir la dependencia del gas natural y rebajar de forma estructural la factura energética.

Artículo escrito por:
Alberto Crespo Iniesta Director de Desarrollo de Proyectos Energynest