Un impulso a la descarbonización del sector alimentario en España

Un impulso a la descarbonización del sector alimentario en España.

La biomasa se consolida como una alternativa renovable gestionable que permite reducir emisiones aprovechando recursos locales y evitando la volatilidad de los mercados fósiles

La industria se enfrenta al desafío de sustituir el gas natural en procesos térmicos exigentes, especialmente en sectores como el agroalimentario, donde la demanda de calor para la generación de vapor y otros usos térmicos es intensiva. La biomasa se consolida como una alternativa óptima para generar calor renovable, permitiendo la descarbonización a partir de energía gestionable, desvinculada de la volatilidad de los mercados fósiles y que aprovecha recursos locales.

La descarbonización de la economía no puede verse limitada a la electrificación del consumo doméstico o del transporte ligero. El verdadero reto reside en la industria intensiva, donde la demanda térmica representa una fracción mayoritaria del consumo energético final. 

En este escenario, Magnon, filial de energía renovable del Grupo Ence, pretende posicionarse como un aliado estratégico para estas industrias. Su objetivo es alcanzar 2.000 GWh de energía térmica renovable para el año 2030 mediante el desarrollo de más de 30 proyectos en territorio nacional. Así, la compañía transfiere a esta línea de actividad toda su experiencia en la gestión de 266 MW de potencia eléctrica instalada en sus plantas de generación con biomasa, favoreciendo soluciones térmicas integrales para el sector agroalimentario y de gran consumo. El modelo operativo de Magnon se fundamenta en la gestión del proceso íntegro: desde el diseño y construcción de la planta hasta el suministro de combustible y el mantenimiento preventivo.

 

Casos de éxito
Actualmente, proyectos como los que lleva a cabo para Lactalis y Mahou San Miguel ilustran su firme apuesta por este tipo de instalaciones. En las plantas de Lactalis en Villarrobledo (Albacete) y Granada, se han proyectado calderas de vapor saturado con una capacidad de 10 toneladas/hora a una presión de 16 bar(g). Técnicamente, estas unidades permiten sustituir el gas natural de forma masiva, con capacidades de generación de 37.000 MWh/año y 41.000 MWh/año respectivamente.

Por su parte, el proyecto para la fábrica de Mahou San Miguel en Alovera (Guadalajara) destaca por su capacidad de descarbonización: la nueva instalación de biomasa reducirá el 95% de las emisiones directas de CO2. En este caso, la energía se suministra en forma de agua sobrecalentada, un vector energético común en la industria cervecera que exige una estabilidad térmica que la biomasa, mediante sistemas de control avanzado, garantiza con total fiabilidad.

 

Biomasa como fuente de energía renovable
Una de las claves del uso de la biomasa como fuente energética para este tipo de procesos es asegurar la logística y la trazabilidad del recurso. El éxito de estos proyectos depende de un suministro estable de biomasa agroforestal procedente de entornos cercanos. Esta proximidad no solo optimiza la huella de carbono logística, sino que asegura un impacto económico positivo en el entorno rural. 

Para garantizar que el proceso se realiza bajo exigentes estándares de sostenibilidad, toda la biomasa gestionada por Magnon —cerca de dos millones de toneladas anuales para sus plantas y equipos en instalaciones industriales— cumple con las certificaciones internacionales SURE y PEFC, alineadas con la Directiva Europea de Energías Renovables (RED III). El uso de residuos del campo, tales como poda de vid, sarmiento u orujillo, transforma estos subproductos en recursos energéticos de alto valor, cerrando el ciclo de la economía circular.

Dentro de la línea de calor industrial renovable, Magnon prevé gestionar más de 800.000 toneladas anuales de biomasa destinadas específicamente a usos térmicos industriales.

Así, esta materia prima ofrece ventajas determinantes para estas industrias. Por un lado, reduce la exposición a la volatilidad del gas natural y a los costes fluctuantes de los derechos de emisión de CO2. Además, a diferencia de otras tecnologías, como la solar o la eólica, la biomasa permite una producción constante, gestionable y ajustable a la demanda real de la línea de producción. Finalmente, el aprovechamiento de recursos locales reduce la dependencia energética exterior, confiriendo autonomía energética, y fomenta la fijación de población en zonas rurales.

La transición hacia la neutralidad en carbono requiere soluciones probadas. La integración de plantas de biomasa gestionadas de forma sostenible representa, hoy en día, una vía robusta para avanzar hacia una industria descarbonizada y de futuro. 

Artículo escrito por:
Lidia Roca , directora general, Magnon Servicios Energéticos