Los errores invisibles que comprometen la calidad de las mediciones y la toma de decisiones
En las plantas de biogás y biometano, las decisiones operativas —desde la optimización del proceso biológico hasta el control de calidad del gas y la protección de equipos— dependen de un hilo conductor: la fiabilidad de los datos de campo. Sin embargo, cuando aparecen lecturas inesperadas o desviaciones respecto al histórico, la reacción inmediata suele ser cuestionar el analizador. ¿Está fallando el equipo? ¿Se ha descalibrado el sensor?
La experiencia demuestra que, en un alto porcentaje de los casos, el origen del problema no reside en el instrumento, sino en pequeñas desviaciones operativas, hábitos heredados o sutiles pérdidas de rigor en los procedimientos de la planta. Lo más preocupante de estos "errores invisibles" es que rara vez activan una alarma. El equipo sigue funcionando y la planta opera con normalidad, pero las decisiones se toman sobre una realidad distorsionada.
Un caso real
Durante una revisión rutinaria en una planta de biogás, el equipo de operación detectó que las mediciones de metano CH₄ mostraban ligeras incoherencias respecto a campañas anteriores. Sin señales de avería, la sospecha inicial apuntó a una recalibración o a la degradación de los sensores.
Una auditoría técnica detallada reveló una causa mucho más simple: la puesta a cero diaria, el procedimiento conocido como Fresh Air, se estaba realizando en una zona exterior pero adyacente al proceso, donde existían pequeñas concentraciones residuales de gas. Aunque estas emanaciones eran imperceptibles, bastaban para alterar la referencia inicial del analizador y condicionar negativamente todas las mediciones de la jornada. Bastó con corregir el procedimiento y trasladar la operación a un área de aire limpio para que los datos recuperaran de inmediato su coherencia.
El peligro de las rutinas: la formación como escudo
En el entorno industrial, las rutinas suelen ser el peor enemigo de la precisión. Los protocolos de medición se implantan con rigidez durante la puesta en marcha; sin embargo, con el tiempo, surgen pequeñas modificaciones informales o vicios heredados para ahorrar tiempo.
Para romper esta inercia, la formación continua de los operadores es la herramienta más eficaz. El personal de campo debe comprender el porqué de cada paso, como la necesidad de realizar el cero en ambiente limpio en un entorno con un 20,9% de O₂ real, CH₄ 0% y CO₂ 0%. Capacitar a los usuarios para identificar la diferencia entre un fallo de hardware y una interferencia ambiental es el primer paso para proteger la inversión tecnológica.
Las desviaciones progresivas y el valor del socio tecnológico
Las averías críticas son fáciles de gestionar: el equipo se detiene y se repara. El verdadero riesgo reside en las desviaciones progresivas. Por ensuciamiento de las celdas ópticas o problemas de caudal de la bomba, los analizadores sufren una pérdida de sensibilidad paulatina. El sistema sigue arrojando cifras aparentemente coherentes, pero que se alejan de la realidad.
Frente a esto, las verificaciones diarias son insuficientes. La industria requiere el respaldo de un servicio técnico especializado y laboratorios de calibración trazables que sometan los equipos a ensayos rigurosos con gases patrón certificados.
Dado que el biogás es un vector húmedo y corrosivo, la tecnología evoluciona rápidamente. Por ello, los proveedores no pueden ser meros suministradores de equipos; el sector exige que el socio tecnológico mantenga una estricta actualización técnica continua para ofrecer diagnósticos certeros. El éxito radica en la sinergia de tres pilares: calibración rigurosa, transferencia de conocimiento a los operarios y la alta especialización del partner. Solo así el dato reflejará la realidad del proceso.
Artículo escrito por:
Envirotecnics