En los primeros lustros de este siglo hubo una regresión de la energía nuclear en el mundo, singularmente después del accidente de Fukushima en 2011. Se redujo casi a la mitad la participación nuclear en la matriz eléctrica mundial, que había alcanzado el 17,5% en 1996. Los casos más destacados fueron el propio Japón, que paró sus 54 reactores y cerró de forma definitiva 26; y Alemania, que cerró los 17 que tenía operativos.
Sin embargo, en los últimos años se está produciendo un cambio de paradigma y una vuelta a la energía nuclear, como muestran los datos que da WNA (octubre 2025): 438 reactores operativos en el mundo, 70 en construcción y 116 planificados. Destaca China, con 33 reactores en construcción.
Este renacimiento nuclear se debe a varios factores, entre los que destacan:
- Los problemas de abastecimiento y encarecimiento de los combustibles fósiles, especialmente tras las guerras de Ucrania e Irán.
- La creciente demanda de grandes cantidades de energía por las tecnologías emergentes, sus servidores y sus aplicaciones de big data e IA.
- Las políticas de descarbonización emprendidas por prácticamente todos los países, en cumplimiento de los acuerdos climáticos internacionales. La tecnología nuclear genera menos emisiones en su ciclo de vida que la mayoría de las renovables.
La AIE, máxima autoridad energética mundial, repite sistemáticamente en sus informes que la energía nuclear es indispensable para alcanzar los objetivos climáticos, complementando a las renovables.
En el mismo sentido se ha pronunciado repetidamente la Unión Europea, primero incluyendo la energía nuclear en la taxonomía verde, después siguiendo el mismo criterio en la reforma del mercado eléctrico, posteriormente otorgando a la energía nuclear un trato preferente en la elaboración de la Net Zero Industry Act, todo ello en línea con el influyente Informe Draghi. Finalmente, este año la Comisión ha elaborado una estrategia específica de impulso de la energía nuclear, que complementa a la de renovables.
Los dos países que fueron más contundentes contra las centrales nucleares, Japón y Alemania, antes citados, han revertido esas políticas. Y en el mismo sentido están actuando la mayoría de países homologables a España. Ocurre, además, que empresas privadas con fuertes necesidades energéticas, como las grandes tecnológicas americanas, persiguen su soberanía energética, incluyendo la actividad nuclear, lo que puede añadir interrogantes a la preocupación por el poderío de estas empresas en información y datos.
Por otra parte, muchos países homologables al nuestro están prorrogando la vida inicial de sus centrales, habitualmente de 40 años, gracias a los avances tecnológicos y a una gestión mejorada del envejecimiento de sus componentes. En EE.UU., de los 94 reactores en funcionamiento, la NRC ya ha autorizado a 87 a operar hasta los 60 años y a 9 hasta los 80 años.
Nuevas tecnologías nucleares
Aunque el horizonte comercial de la fusión nuclear sigue estando lejano, con todavía importantes retos tecnológicos por resolver, se están produciendo a nivel mundial relevantes progresos en el desarrollo de reactores de fisión avanzados, que se denominan de 4ª generación, y de pequeños reactores modulares (SMR). Veamos algunos casos destacados:
En EE.UU. ha obtenido ya el permiso de construcción de la NRC el reactor rápido refrigerado con sodio Natrium, de 345 MWe, promovido por Bill Gates. Esta nueva tecnología promete ser más limpia, segura, barata y eficiente que las convencionales. Cuenta, además, con un sistema de almacenamiento de energía con sales fundidas que le permite alcanzar 500 MWe.
China está desarrollando el primer prototipo de un reactor de Sistema Accionado por Acelerador (ADS), que prevé poner en marcha en 2027. Trabajará en estado subcrítico, lo que elimina el riesgo de una reacción en cadena descontrolada, y funciona gracias al suministro externo de neutrones desde un acelerador de partículas. Mejorará sensiblemente el aprovechamiento del combustible y minimizará la generación de residuos.
- India ha alcanzado el pasado 6 de abril la primera criticidad de un reactor reproductor rápido (FBR) de 500 MWe, que se espera opere comercialmente para fin de año. Tiene una mezcla de uranio y plutonio en su núcleo, rodeado de U-238 que genera más combustible por transmutación. Puede utilizar combustible usado en otros reactores, en lo que se denomina ciclo cerrado, permitiendo producir más material fisionable del que consume.
Pequeños reactores modulares (SMR)
Mención específica merecen los pequeños reactores modulares (SMR), sobre los que se lleva medio siglo trabajando, aunque ahora sí puede ser el momento de su despegue. Hay numerosas iniciativas públicas y privadas para su desarrollo, sobre todo en Norteamérica y Europa. Según los datos disponibles, hay en el mundo sólo 3 SMR en funcionamiento, y sólo uno de ellos, en China, con producción comercial. En nuestro ámbito, la UE considera a los SMR el eje de su estrategia nuclear, con el objetivo de conseguir los primeros operativos para comienzo de la década de 2030.
Los SMR tienen potencias inferiores a los reactores convencionales, entre 25 y 300 MWe, requieren inversiones sensiblemente menores y entre sus ventajas están su reducido tamaño, su fabricación en serie, con tiempos mucho más reducidos, y su carácter modular, que permite su adaptación a las necesidades concretas, tanto en potencia como en ubicación.
Sin embargo, tampoco conviene echar las campanas al vuelo. Se está trabajando en el desarrollo de casi un centenar de distintas tecnologías SMR en el mundo, que tienen todavía que demostrar su viabilidad financiera, tecnológica y de seguridad, con la obtención de la correspondiente certificación de los organismos reguladores. Por otra parte, van a generar una cantidad sensiblemente mayor de residuos radiactivos por unidad de energía producida que los reactores convencionales.
Situación en España
Como sabemos, en España operan actualmente 5 centrales nucleares, con 7 reactores. En 2019 se acordó entre el Gobierno y las empresas propietarias el cierre escalonado de este parque entre 2027 y 2035. Este acuerdo no está recogido en ninguna disposición legal o reglamentaria, por lo que puede modificarse, preferentemente por acuerdo de las partes. Así ha ocurrido con el primero de los cierres previstos, el de Almaraz, que acaba de prorrogarse por el Gobierno de 2027 a 2030, a petición de las empresas propietarias y previo informe favorable del CSN. Las empresas solicitaron también infructuosamente una revisión de la carga fiscal de estas centrales, que consideran excesiva. En cualquier caso, el Gobierno ha indicado que se mantiene el resto del calendario de cierres.
El COIIM se ha posicionado repetidamente de forma clara en contra del cierre nuclear. Sintetizamos a continuación las razones de esta postura, en línea con las genéricas indicadas en los primeros párrafos de este artículo:
- En el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) se prevé para 2030 el cierre de 4 de los 7 reactores, conforme al calendario establecido. Se prevé un crecimiento sustancial de la generación renovable, que sustituiría la nuclear. Pero a día de hoy parece claro que los objetivos del PNIEC en renovables no se van a cumplir.
- Incluso aunque los objetivos del PNIEC en renovables se cumplieren, no se trata de sustituir la producción nuclear por renovable, se trata de sumar ambas. La AIE y la UE han dejado esto claro: sin la nuclear, sólo con las renovables, no se pueden alcanzar los objetivos climáticos. Según los datos publicados por el MITECO, las renovables representan todavía en España menos del 20% del consumo primario.
- La energía nuclear permite tener una matriz energética más diversificada, lo que coadyuva a la seguridad de suministro y a la autonomía energética.
- La energía nuclear juega hoy el papel de energía de base de nuestro sistema eléctrico. Es la tecnología que más contribuye a aportar la potencia firme e inercia que garantizan la estabilidad del sistema. El apagón de 28/04/2025 mostró esto con claridad.
- Cerrar el parque nuclear supondría para España desengancharse de una tecnología puntera en el mundo.
- La prórroga en la vida de las centrales implica menores costes unitarios de desmantelamiento.
La Comisión Europea, en línea con lo apuntado en los primeros párrafos de este artículo, ha indicado varias veces, incluso por boca de su presidenta, que se deben evitar los cierres de centrales nucleares operativas, en un claro mensaje a España. La última indicación en este sentido figura en la reciente Comunicación Accelerate EU Energy Union. El Parlamento Europeo instó expresamente al Gobierno español a reconsiderar el cierre de Almaraz, tras una visita de eurodiputados a la propia central en febrero.
Como reflexión final cabe añadir que los sistemas complejos, como el energético, requieren transiciones acompasadas. Antes de desmontar un sistema hay que haber construido el nuevo y haberse asegurado de su funcionamiento óptimo.
Artículo escrito por:
José Antonio González
Comisión de Energía
Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM)