Las energías renovables serán la mayor fuente de generación de electricidad de nuestro planeta a partir del año 2050, según la Agencia Internacional de la Energía en su último informe publicado ‘Renovables 2022’. Asimismo, indica que la capacidad eólica mundial se duplicará en este período, y los proyectos en alta mar representarán una quinta parte del crecimiento.
La energía eólica se ha consolidado como la primera tecnología del sistema energético español en 2022, aportando 60,5 TWh, un 24% de la electricidad que consumimos. La tecnología del viento ha crecido más este año que el anterior con más de 1.200 MW de nueva potencia.
2022 es un año que ha traído muy buenas cifras tales, como el máximo histórico del 21 de noviembre, donde se cubrió un 64% de la demanda diaria peninsular con una producción de 416 GWh, y ha conseguido que los ciudadanos españoles ahorren más de 2.016 millones de euros en el pago de la luz. Además, el sector eólico suma más de 32.000 empleos, mantiene el 100% de la cadena de valor con más de 250 centros industriales y con una aportación al PIB del 0,49%. Y seguimos liderando el desarrollo de la tecnología, siendo el 6º país a nivel mundial en patentes eólicas y el 1º en el desarrollo de prototipos de eólica marina flotante.
En cuanto al ritmo necesario de crecimiento del sector eólico para cumplir con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), no estamos en la senda adecuada para alcanzar los 2,2 GW al año, debido a que la tramitación administrativa está yendo a una velocidad insuficiente y produce retrasos en los objetivos marcados. Pero el sector cumplirá con los objetivos europeos de cara a la transición energética, y apuesta por políticas industriales y energéticas que velen por la competitividad de la industria eólica como industria de interés estratégico, premiando el valor de nuestros productos y no simplemente su precio, ante estrategias comerciales agresivas y proteccionistas de terceros países.
Respecto a los retos que tenemos por delante en 2023, uno de ellos es la aceleración de la tramitación administrativa para que el crecimiento eólico sea estable en el tiempo, por lo que solicitamos esquemas visibles y que den certidumbre a los proyectos de las empresas.
Los objetivos europeos y españoles de la eólica son muy ambiciosos. El ‘permitting’, obtener los permisos en tiempo y forma para poder construir las instalaciones, es un tema que el sector eólico solicita tanto al Gobierno como a las comunidades autónomas para que pongan más recursos para la tramitación de todos los proyectos lo más rápido posible y, así, poner en marcha las instalaciones que son necesarias. Para hacer viable el PNIEC, deberíamos superar los 3 GW de proyectos con la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable cada año, ya que de esos proyectos saldrán las instalaciones en operación. A este respecto, el próximo 25 de enero, más de 19 GW eólicos están en riesgo de perder el acceso a la red y las garantías si la Administración no pudiera resolver sus expedientes a tiempo.
Por otro lado, otro de los retos en 2023 es el diseño y convocatoria de las subastas, ya que son instrumentos necesarios para la incorporación de potencia eólica y deben estar enfocadas a valor y no a puro precio, y adaptarse a las circunstancias de los costes de las tecnologías de forma realista, contabilizando también la indexación de los ingresos futuros a la evolución del IPC.
Y en cuanto a la eólica en el ámbito offshore, esperamos que la tecnología flotante sea una realidad en nuestras costas próximamente. La eólica marina flotante es una oportunidad de país, por la creación de nuevos empleos y por las sinergias con otras actividades industriales, como la industria naval o la portuaria, entre otras. Para ello, es urgente tener aprobados los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) y actualizar el marco regulatorio para la eólica marina con un enfoque industrial, así como convocar la primera subasta en la primera mitad de 2023. Y también es necesario establecer un calendario que facilite la inversión y ofrezca visibilidad para el desarrollo de esta tecnología en el país, cuyos parques eólicos podrán estar en funcionamiento en 2029. Es muy importante el consenso social y la corresponsabilidad de todos los actores para hacer posible la convivencia de la eólica marina con otras actividades.
2023 será un año apasionante, con grandes retos por delante donde la eólica es un proyecto socioeconómico de país y la tecnología que nos hace avanzar hacia una sociedad y una economía más próspera, moderna, comprometida y resiliente para liderar el cambio de paradigma energético.
Artículo escrito por:
Juan Virgilio Márquez
director general de la Asociación Empresarial Eólica