¿Cómo ha sido el camino hasta ocupar un puesto de responsabilidad en el sector energético y qué factores han sido clave para tu acceso a posiciones de decisión en la industria?
Mi trayectoria ha sido siempre dentro de PwC, donde he tenido la oportunidad de crecer profesionalmente ligada al sector energético desde mis inicios. He ido asumiendo responsabilidades progresivamente, combinando el conocimiento técnico del sector con el desarrollo de habilidades de gestión de equipos y de clientes. La clave ha sido la especialización continua, mantenerme al día en un sector en constante transformación, y contar con mentores y referentes que apostaron por mi desarrollo. También ha sido fundamental la capacidad de generar confianza con clientes y equipos, y una motivación diaria por contribuir a la transición energética.
Desde tu posición, ¿qué tecnologías o nuevos modelos de negocio consideras que están redefiniendo el sector energético en estos momentos, y cómo están contribuyendo los perfiles jóvenes a su desarrollo e implantación?
Vivimos una transformación impulsada por la digitalización, el almacenamiento energético, el hidrógeno verde y, especialmente, la flexibilidad tanto en la producción como en el consumo. El sistema energético ya no es unidireccional: conviven múltiples agentes —generadores, consumidores, prosumidores, comunidades energéticas— cuyas necesidades y patrones de consumo varían constantemente según el momento del día, la estacionalidad o la disponibilidad de renovables. Esta flexibilidad exige nuevos modelos de negocio capaces de adaptarse dinámicamente a la oferta y la demanda, integrando tecnología, datos y mercados en tiempo real para garantizar eficiencia, sostenibilidad y seguridad de suministro en un sistema cada vez más descentralizado.
¿Qué aporta una nueva generación de profesionales al liderazgo del sector y qué cambios estructurales serían necesarios para acelerar su incorporación a puestos de alta responsabilidad?
La nueva generación aporta una gran capacidad de digitalización, un conocimiento más amplio y actualizado del sector, y una interiorización natural de la sostenibilidad como eje central en la toma de decisiones. Llegan con una preparación sólida y ganas de aportar valor real. Para acompañar ese potencial, necesitan más apoyo y mentoring que les ayude a consolidar su desarrollo, así como puestos de trabajo que se adapten a lo que buscan: propósito, flexibilidad y crecimiento continuo. En este contexto, es especialmente relevante seguir impulsando el talento femenino, dándole visibilidad y oportunidades reales de liderazgo en el sector energético. Para ello, es clave fomentar referentes femeninos que inspiren y normalicen su presencia en puestos de decisión.