Joaquín Rodríguez Antibón (Iberia Data Center Market Sales Director en Carrier)

"El cliente ya no pide solo capacidad de frío, sino eficiencia, escalabilidad y resiliencia operativa"

Joaquín Rodríguez Antibón, Iberia Data Center Market Sales Director (Carrier).

Joaquín Rodríguez Antibón analiza la evolución de la refrigeración en centros de datos, donde el aumento de cargas de alta densidad —impulsadas por IA y computación avanzada— está redefiniendo el diseño térmico. El sector avanza hacia arquitecturas híbridas y soluciones líquidas, con mayor peso de la digitalización, la optimización energética y la disponibilidad de potencia como factores clave en la toma de decisiones.

¿Qué cambios concretos está viendo Carrier en los requisitos de refrigeración de los nuevos proyectos?

Estamos viendo tres cambios claros: más densidad por rack, mayor exigencia de control térmico preciso y una transición desde soluciones solo aire hacia arquitecturas híbridas y, en determinados casos, refrigeración líquida directa. Además, el cliente ya no pide solo capacidad de frío, sino eficiencia, escalabilidad y resiliencia operativa desde el diseño inicial.


¿El mercado español está preparado para pasar de esquemas tradicionales de aire a arquitecturas híbridas o de refrigeración líquida directa?

Está preparado, pero de forma desigual. Los nuevos desarrollos, especialmente los vinculados a colocation e IA, ya contemplan estas arquitecturas; en cambio, parte del parque instalado todavía está en una fase más prudente. El cambio no va a ser inmediato ni homogéneo, pero sí claramente progresivo.


¿En qué tipo de aplicaciones ve una adopción más rápida de estas nuevas fórmulas?

La adopción más rápida la veremos en cargas de alta densidad: IA, HPC ((computación de alto rendimiento), minería de criptomonedas con computación intensiva en volumen de cálculo repetitivo (hashing) y entornos cloud de nueva generación. Ahí la limitación ya no es solo energética, sino térmica, y las soluciones avanzadas de refrigeración dejan de ser una opción para convertirse en una necesidad.


En un contexto de presión sobre la red eléctrica, ¿qué peso están ganando variables como PUE, consumo de agua, capacidad de respaldo y flexibilidad operativa en la decisión tecnológica de los operadores?

Hoy son variables centrales. El operador busca maximizar cada megavatio disponible, reducir consumos auxiliares, limitar el uso de agua cuando el entorno lo exige y mantener capacidad de respaldo real. La decisión tecnológica ya no se toma por un único KPI, sino por el equilibrio entre eficiencia, resiliencia y flexibilidad operativa.


España quiere atraer más inversión en centros de datos, ¿cuál es hoy el principal límite?

El principal límite es la disponibilidad de potencia eléctrica en plazo y con suficiente previsibilidad. A eso se suman la velocidad administrativa, la planificación de red y, en algunos casos, la disponibilidad de suelo adecuado. La demanda existe; el reto es convertir esa demanda en capacidad desplegable.


Carrier insiste en que la eficiencia ya no puede comprometer la resiliencia. ¿Cómo se equilibra en un data center la reducción del consumo energético con la necesidad de garantizar uptime y redundancia real?

Se equilibra diseñando eficiencia dentro de una arquitectura robusta, no a costa de ella. Es decir, con redundancia bien planteada, equipos modulares, control avanzado y estrategias de operación que permitan optimizar consumo sin perder continuidad de servicio. En un data center, la eficiencia útil es la que convive con el uptime.


¿Qué papel van a jugar la supervisión digital, el DCIM y el mantenimiento predictivo en la próxima generación de centros de datos, especialmente en instalaciones con operación crítica 24/7?

Van a ser fundamentales. Ya no basta con tener equipos eficientes; hay que operarlos con visibilidad en tiempo real, anticipación y capacidad de decisión. La supervisión digital, el DCIM y el mantenimiento predictivo permitirán detectar desviaciones antes de que impacten, optimizar la operación y reducir riesgo en entornos 24/7.


En la práctica, ¿qué está pidiendo hoy más el cliente: más eficiencia, más capacidad para cargas de IA, menos consumo de agua o más visibilidad operativa sobre el activo?

Hoy el cliente pide todo eso a la vez, pero la prioridad suele depender del tipo de proyecto. En nuevos desarrollos para IA, pesa más la capacidad térmica y la escalabilidad; en otros casos, la eficiencia, el agua y la visibilidad operativa ganan más protagonismo. La tendencia es clara: el cliente quiere rendimiento con control.


¿Hasta qué punto la optimización térmica se está convirtiendo en una forma indirecta de “ganar megavatios” sin ampliar infraestructura?

Hasta un punto muy relevante. Mejorar la gestión térmica reduce consumos auxiliares, libera capacidad eléctrica y permite soportar más carga IT sobre la misma infraestructura. En muchos casos, optimizar la refrigeración es una de las formas más rápidas y rentables de aumentar capacidad efectiva.


Si pensamos en retrofit, ¿qué errores se repiten más cuando un operador intenta adaptar un centro de datos convencional a cargas de computación mucho más intensivas?

El error más común es pensar que basta con añadir más equipos de frío. En realidad, hay que revisar el conjunto: distribución de aire, arquitectura térmica, hidráulica, control, potencia disponible y operación. Otro error frecuente es no planificar la escalabilidad y hacer intervenciones parciales que luego limitan la evolución del site.


¿Cómo está afectando la evolución regulatoria —eficiencia energética, huella de carbono, refrigerantes, uso del agua— al diseño de las soluciones de Carrier para centros de datos en Europa?

Está influyendo de forma directa, ya que Carrier está siempre en la vanguardia con sus nuevos desarrollos y está siempre alineado con las regulaciones. Hoy el diseño debe responder no solo a requisitos técnicos, sino también a exigencias crecientes en eficiencia, sostenibilidad, trazabilidad y cumplimiento normativo. Eso impulsa soluciones con menor impacto ambiental, mejor control operativo y una visión más integral del ciclo de vida del activo.


Mirando a los próximos tres años, ¿qué novedades veremos en España?

Veremos una mayor segmentación del mercado: proyectos preparados para IA, más soluciones híbridas, más digitalización de la operación y una presión creciente por construir con eficiencia y rapidez sin comprometer resiliencia. También veremos más retrofit inteligente, porque no todo el crecimiento vendrá de DCs nuevos; parte vendrá de exprimir mejor los existentes.