¿Cuál es su función actual dentro del sector energético y de qué forma contribuye al trabajo de su empresa?
Mi función principal consiste en impulsar la introducción de nuevos productos en el mercado europeo, asegurando su alineación con las necesidades técnicas, regulatorias y comerciales de cada país. Para ello, es fundamental conocer tanto los distintos mercados como el portfolio de productos y mantener una comunicación fluida con los especialistas de cada área, contribuyendo así a la definición de estrategias de producto.
Superviso aspectos relacionados con certificaciones, requisitos de conexión a red, documentación técnica y formaciones. Además, acompaño el ciclo completo del producto, desde su desarrollo hasta su comercialización e implementación en Europa, actuando como enlace principal entre el equipo europeo y nuestro departamento de desarrollo en China.
Aunque la presencia femenina ha aumentado en los últimos años, sigue siendo limitada en posiciones técnicas y de dirección. ¿Dónde cree que persisten todavía las principales barreras?
La presencia de mujeres en puestos de responsabilidad y en áreas técnicas es cada vez más visible, lo que refleja una evolución positiva del sector. Es cierto que la industria energética continúa siendo predominantemente masculina, especialmente en posiciones técnicas y de liderazgo. Algunas barreras persisten desde etapas tempranas, como la menor representación femenina en estudios STEM o la falta de referentes visibles. No obstante, las nuevas generaciones están contribuyendo a cambiar esta realidad, incorporando una mayor diversidad en los equipos. Cada vez es más habitual trabajar junto a profesionales altamente cualificadas en ámbitos técnicos, lo que enriquece la toma de decisiones y aporta diferentes perspectivas a los retos del sector.
Muchas profesionales hablan de la importancia de los referentes visibles. ¿Qué impacto cree que tiene mostrar casos de liderazgo femenino dentro del sector energético?
El impacto es muy significativo. Contar con referentes visibles transforma una posibilidad abstracta en una realidad tangible. Ver a mujeres liderando proyectos, equipos o áreas estratégicas ayuda a romper estereotipos, refuerza la confianza de quienes están comenzando su carrera profesional y planteándose incorporarse. Más importante aún, la visibilidad del liderazgo femenino contribuye a normalizar la diversidad en posiciones de responsabilidad y demuestra que el talento, la capacidad técnica y el liderazgo no dependen del género. Esto beneficia no solo a las mujeres, sino también al conjunto del sector, al fomentar entornos más inclusivos e innovadores.
¿Qué aprendizaje profesional o personal considera clave en su trayectoria dentro de una industria tan técnica y exigente como la energética?
Uno de los aprendizajes más importantes ha sido entender que la adaptabilidad y el aprendizaje continuo son esenciales en un sector tan dinámico como el energético. La rápida evolución tecnológica, los cambios regulatorios y las nuevas necesidades del mercado exigen una actualización constante y una gran capacidad para gestionar el cambio. También he aprendido el valor de la colaboración entre los diferentes actores del sector, desde fabricantes y desarrolladores hasta operadores de red y organismos reguladores. De cara al futuro, me motiva contribuir a una integración cada vez más eficiente entre las energías renovables y las redes eléctricas, aplicando estos principios tanto en mi desarrollo profesional como personal.