Esta entrevista forma parte del especial Balance 2025 y Perspectivas 2026 publicado en el número 252 de la Revista Energética (diciembre 2025). En la sección ‘Solar fotovoltaica’, Sergio Layunta (Salicru) analiza el incremento de los vertidos —del 8% a cerca del 17% en un año— tras el “cero energético” de abril y lo atribuye a un desequilibrio entre el ritmo de despliegue renovable, la capacidad real de la red y el desarrollo del almacenamiento y la demanda.
¿Cómo valora este año para el sector fotovoltaico? ¿Qué percepción tienen inversores y consumidores?
2025 no ha sido un año normal y sus efectos pueden prolongarse si no actuamos con decisión. Venimos de ejercicios marcados por situaciones excepcionales, la pandemia o la guerra en Ucrania, pero lo que estamos viviendo ahora es un cambio estructural que puede acompañarnos durante años. El ejemplo más claro, el cero energético de abril, ha aumentado los vertidos. En un año hemos pasado de niveles del 8% a cerca del 17%. Un desequilibrio evidente entre el ritmo de despliegue renovable, la capacidad real de la red y el desarrollo del almacenamiento y de la demanda eléctrica. Y es algo sobre lo que el sector lleva alertando mucho tiempo.
¿Cómo cree que se solucionaría el problema de la saturación de las redes? ¿Considera acertado el enfoque del Gobierno con su planificación eléctrica de cara a 2030 para hacer frente al aumento de la demanda y la penetración de renovables?
España tiene un potencial renovable enorme, pero para aprovecharlo necesitamos claridad regulatoria y agilidad administrativa. La saturación de las redes, el mayor reto, requiere actuar en varios frentes a la vez. Hay que invertir más y más rápido en redes, tanto en transporte como en distribución. En mi opinión, la orientación de la hoja de ruta hacia 2030 es correcta. El problema no está tanto en el “qué” sino en el “cuándo”, necesitamos que esa inversión se ejecute ya, porque el cuello de botella es inmediato.
Y es fundamental, además, impulsar el almacenamiento, porque sin baterías seguiremos viendo vertidos y limitaciones operativas. El almacenamiento ayuda a suavizar picos, a dar flexibilidad al sistema y, en definitiva, a evitar que desperdiciemos energía renovable.
¿Cuál cree que será la evolución del sector solar fotovoltaico en 2026? ¿Qué perspectivas de negocio prevé su empresa?
Será un año de crecimiento, más selectivo y maduro. Estamos cambiando el “instalar por instalar” a una integración de la generación renovable para garantizar su valor. Ello nos lleva a un protagonismo claro del autoconsumo industrial, de las comunidades energéticas y, en términos de producto, de soluciones híbridas con almacenamiento. Vemos una demanda creciente de soluciones llave en mano de PV + batería, especialmente en clientes industriales que quieren reducir su factura, evitar vertidos y ganar independencia energética. También en servicios avanzados, como la monitorización o el mantenimiento.