Los combustibles renovables podrían cubrir en España más del 33% de la demanda actual para 2030 reduciendo nuestras importaciones de combustibles fósiles

CRECEMOS en el Congreso de los Diputados

Los combustibles renovables se presentan como una solución inmediata y estratégica para España, con la capacidad de cubrir más del 33% de la demanda de combustible para el transporte en 2030. Además, su uso ha permitido evitar hasta 5,5 millones de toneladas de CO? en 2025, equivalente a las emisiones de más de un millón de habitantes. Expertos coinciden en la necesidad de un marco regulatorio estable que premie el desempeño medioambiental de estos combustibles.

Los combustibles renovables son una solución disponible, inmediata, escalable, asequible, compatible y estratégica para impulsar la soberanía energética de España, reforzar nuestro tejido industrial y acelerar la reducción de emisiones en el sector del transporte. Esta ha sido una de las principales conclusiones del encuentro “Autonomía estratégica, competitividad industrial y descarbonización”, organizado por CRECEMOS, que ha tenido lugar hoy en el Congreso de los Diputados y que ha reunido a más de 150 representantes institucionales y empresas del sector.

En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la necesidad de fortalecer la resiliencia de nuestro sistema energético, los participantes en el acto han destacado que los combustibles renovables cuentan con capacidad para cubrir más de un 33% de la demanda de combustible para el transporte en 2030 y hasta un 69% en 2050[1]. De esta manera, mejoraría nuestra balanza comercial, así como nuestra soberanía y seguridad de suministro, reduciendo al mismo tiempo el riesgo derivado de la incertidumbre generada por el contexto geopolítico actual.

Además, en nuestro país se usaron más de 2 millones de toneladas de combustibles renovables el año pasado, alternativa que ha permitido evitar solo en 2025 hasta 5,5 millones toneladas de CO₂, el equivalente a las emisiones asociadas a más de un millón de habitantes.  Gracias a su potencial de disponibilidad de materias primas, España podría producir en 2030 aproximadamente entre 7,5 y 13 millones de toneladas anuales, llegando así multiplicar por seis los más de 2 millones de toneladas de combustibles renovables consumidos actualmente.

De acuerdo a las palabras de Sergio Treviño, presidente de Crecemos y consejero delegado de Sesé: “La descarbonización debe ir de la mano de la competitividad industrial y la autonomía energética. La sostenibilidad a largo plazo de cualquier solución que apliquemos dependerá de su capacidad de combinar estos tres factores. Los combustibles renovables cumplen ya estos requisitos sin necesidad de un despliegue de infraestructuras o de desarrollo tecnológico. Lo único que se necesita es un marco legislativo y fiscal que garantice la neutralidad tecnológica y el aprovechamiento de todo el potencial que pueden ofrecer a España”.

Como ha declarado Mónica de la Cruz, directora general de CRECEMOS: “Los combustibles 100% renovables son una solución de emisiones netas cero en su uso. Por ello, CRECEMOS promueve una nueva categoría de vehículo impulsado exclusivamente por este tipo de combustibles, equiparable a los vehículos eléctricos puros o a los de pila de hidrógeno. Es clave entender el efecto tractor que tiene la carretera a la hora de producir al mismo tiempo otros combustibles renovables para sectores de difícil electrificación como la aviación y el marítimo. De ahí la importancia de tener un enfoque de neutralidad tecnológica que permita aprovechar todas las tecnologías para todos los sectores.”

 

Potencial de crecimiento

Uno de los principales factores que explican su potencial es su disponibilidad inmediata, puesto que los combustibles renovables son totalmente compatibles con el parque automovilístico español y con las infraestructuras existentes, y ya están presentes en las estaciones de servicio españolas. De hecho, la península ibérica ya cuenta con una red de más de 1.600 estaciones de servicio que ofrecen HVO, un combustible diésel 100% renovable.

En términos de descarbonización, el sector ha destacado que los combustibles renovables, considerados emisiones netas cero en uso por sus ciclos cerrados de carbono, permiten reducir de forma inmediata las emisiones de CO₂ en el transporte, ya sea aéreo, por carretera o marítimo, un ámbito que representa más del 30% de las emisiones totales del país[2]. Además, bajo un análisis del ciclo de vida completo, los combustibles renovables pueden alcanzar reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero superiores al 90%, situándose, por tanto, como un acelerador de la descarbonización[3].

Los asistentes han coincidido en la necesidad de avanzar hacia un marco regulatorio estable, coherente y armonizado y hacia un sistema fiscal favorable que premie el desempeño medioambiental de los combustibles renovables. Todo ello permitirá aprovechar el gran potencial de esta solución de descarbonización, acelerar su despliegue y consolidar su papel como vector clave para una transición energética eficiente, competitiva y alineada con los objetivos climáticos de España.

 

Autonomía estratégica y desarrollo territorial

Durante la jornada se subrayó también que España cuenta con una posición privilegiada para liderar el desarrollo de los combustibles renovables en Europa, gracias a su fortaleza en los sectores agrícola, forestal y ganadero, así como a una red de infraestructuras industriales y logísticas altamente competitiva. Este ecosistema permite no solo producir esta energía renovable, sino también generar coproductos estratégicos para distintas cadenas de valor, al tiempo que impulsa un modelo de economía circular.

La cadena de valor de los combustibles renovables se configura como un sector estratégico para nuestro país en términos de riqueza, industria, energía, empleo y renta agraria. Sólo las empresas asociadas a CRECEMOS generan cerca de 100.000 millones de euros de facturación, representando casi el 6% del PIB, suman cerca de 10.000 millones de euros en inversión y emplean de forma directa a más de 115.000 personas. Y lo hacen además vertebrando el territorio, especialmente las zonas rurales, a través de sus 40 instalaciones productivas industriales y biorrefinerías distribuidas por todo el territorio nacional.