Los créditos de carbono están dejando de ser una herramienta vinculada únicamente a la compensación ambiental para convertirse en un activo estratégico dentro de la economía climática. Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra este viernes 5, Forest Makers by Sierra Nevada S.A., operador de proyectos de absorción de carbono especializado en silvicultura de precisión y restauración ecológica, advierte de que el mercado entra en una nueva etapa de madurez, en la que la calidad, la trazabilidad y la permanencia de los proyectos serán factores decisivos.
“El mercado de créditos de carbono va a prosperar porque responde a una necesidad real de las empresas y del planeta. Se está construyendo un nuevo valor financiero alrededor de la capacidad de absorber CO₂, regenerar territorio y demostrar impacto”, señala Mariano Schoendorff, CEO de Forest Makers by Sierra Nevada. “Durante años se ha visto el crédito de carbono como una herramienta de compensación, pero ahora empieza a entenderse como un activo de futuro”, añade.
Forest Makers se posiciona como la empresa de capital 100% privado con mayor volumen de créditos de carbono preinscritos en el registro del MITECO en España. La compañía cuenta con más de 3,09 millones de créditos de CO₂ validados y gestiona actualmente 3.000 hectáreas de proyectos forestales orientados a la restauración de ecosistemas degradados, la mejora de la biodiversidad y la generación de valor ambiental, social y económico. “Un crédito de carbono no es solo un número. Detrás hay un bosque, un suelo recuperado, biodiversidad, empleo local y una garantía de permanencia”, afirma Schoendorff.
El modelo de Forest Makers va más allá de la plantación de árboles. La compañía diseña, desarrolla y gestiona ecosistemas forestales completos, resilientes y adaptados a cada territorio, con proyectos de absorción de carbono que contribuyen a transformar zonas degradadas en sumideros capaces de generar créditos certificados. Sus desarrollos en Andalucía, Aragón y Castilla y León integran restauración ecológica, gestión forestal de largo plazo, prevención de incendios e impacto rural.
“Salvando las distancias, los créditos de carbono pueden vivir una evolución similar a la de otros activos emergentes: primero cuesta entender su valor, después el mercado empieza a reconocerlo y finalmente se incorpora a las estrategias de empresas e inversores”, concluye Schoendorff. “No hablamos de especulación, sino de anticipación. El carbono absorbido, certificado y trazable va a tener un papel creciente en la economía”. Con esta visión, Forest Makers trabaja ya en su expansión europea para consolidarse como uno de los referentes del mercado de carbono.