La crisis puede ser un punto de inflexión hacia un sistema energético más limpio y seguro

La jornada “World Energy Outlook 2022: Análisis y perspectivas”, que se ha celebrado en el Auditorio Campus de la Sede Corporativa de Repsol, ha analizado las consecuencias e implicaciones de la crisis energética global desencadenada por la invasión rusa de Ucrania

Funseam y Fundación Repsol han organizado la jornada “World Energy Outlook 2022: Análisis y perspectivas”, en la que Mariano Marzo ha presentado las principales conclusiones que se derivan de los tres escenarios de descarbonización que plantea la Agencia Internacional de la Energía. Como cada año, el catedrático emérito de la Universidad de Barcelona analiza las prospectivas de evolución de la oferta y la demanda energética aportadas por este organismo y cómo afectan al conjunto de la sociedad.

En su intervención Mariano Marzo, ha analizado a fondo los datos del informe anual World Energy Outlook (WEO) 2022 de la Agencia Internacional de la Energía, que proporciona una visión global sobre las implicaciones que ha supuesto el inicio de la guerra para los sistemas energéticos de todo el mundo. El catedrático ha explicado cómo la crisis energética mundial está influyendo en la transición a las energías limpias y en el objetivo de alcanzar cero emisiones netas en 2050: “La crisis actual no supone un grave revés en los esfuerzos contra el cambio climático. De hecho, puede ser un punto de inflexión histórico hacia un sistema energético más limpio y seguro”. El informe WEO analiza distintos escenarios de futuro y en todos ellos se observa un cambio en el mix mundial de combustibles, aunque con mayor o menor rapidez. El profesor Marzo ha explicado que “las energías renovables crecen más que cualquier otra fuente en todos los escenarios” y según el escenario STEPS, que analiza lo que realmente se está haciendo, “la incidencia de los combustibles fósiles en el mix energético global cae a cerca del 60% en 2050”.

Según Mariano Marzo, hay que desterrar “errores e ideas engañosas” en torno a la crisis energética. No estamos ante una crisis de las energías “limpias”; La crisis actual no supone un grave revés en los esfuerzos contra el cambio climático. En cualquier caso, en última instancia, las transiciones rápidas dependerán de la inversión y habrá que prestar mayor atención a que sean asequibles, seguras y cimentadas en cadenas de suministro resilientes.

La sesión ha finalizado con la mesa redonda “Impacto y perspectivas”, para debatir cómo el actual contexto energético está afectando a la coyuntura económica y competitividad y las implicaciones que ello tiene en los nuevos retos energéticos. Han participado, además de Mariano Marzo, Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas, Gonzalo Escribano, director del Programa Energía y Clima del Real Instituto Elcano, Antonio Merino, director de Estudios de Repsol, Juan Moscoso, Senior Fellow en EsadeGeo Centre for Global Economy and Geopolitics (EsadeGeo) y Nieves Vela, responsable de la División de Energías Renovables del Ciemat. El debate, moderado por la periodista Concha Raso, ha puesto de relieve la importancia de las políticas energéticas adoptadas para la seguridad del suministro y si éstas se traducen en unos costes energéticos asumibles para las empresas. Además, los ponentes han puesto de manifiesto las implicaciones geopolíticas de elementos como los materiales críticos y las tierras raras en la transición energética.

El encuentro también ha contado con la presencia del presidente de Repsol, Antonio Brufau, el director general de Fundación Repsol, António Calçada y el director general de Funseam, Joan Batalla.

Joan Batalla ha puesto de manifiesto que la seguridad energética se ha convertido en una prioridad, después de la invasión de Ucrania: “Todavía más que antes, se necesita un nuevo paradigma de seguridad energética para mantener la fiabilidad y la asequibilidad, al tiempo que se reducen las emisiones y se avanza en la senda de la descarbonización.” Y ha destacado que esta crisis es “mucho más compleja que la que se produjo en la década de los setenta”.

En su intervención de clausura, el presidente de Repsol, Antonio Brufau ha afirmado que “nos hemos olvidado del trilema energético y hemos puesto todo el énfasis regulatorio en la sostenibilidad de la energía y nos hemos olvidado sin lugar a dudas de lo que significa seguridad de suministro”. Para el presidente de la compañía multienergética, la prioridad es garantizar el suministro energético, lo que en ningún caso implicaría dejar de lado el cambio climático, sino hacerlo estableciendo caminos prioritarios, pragmáticos e inteligentes. “Estamos ante un desafío global y de vital trascendencia”. Ha añadido que el mundo necesita “más energía para crecer”, necesita “todo tipo de energías”, necesita “más energías limpias”, “necesita mayor seguridad de suministro”, “necesita más tecnología y apoyarse en todas las tecnologías” disponibles, competitivas y escalables mientras se desarrollan otras que todavía están en una fase incipiente y, necesita más inversión.

Brufau destacó algunos aspectos de falta de visión y capacidad de ejecución en las políticas europeas que están llevando a una progresiva falta de competitividad de nuestra  economía y al desplazamiento de la industria y del empleo hacia otras regiones mucho menos restrictivas. Como conclusión comparó el mecanismo de “prohibición” muy típico de la legislación europea con el sistema de “motivación e incentivos” de la política americana al referirse al “Inflation Reduction Act” (I.R.A.).  Ha señalado que “es urgente repensar, en Europa y España, las políticas energéticas. Estas deben ser sostenibles, pero a su vez las tenemos que basar en las capacidades industriales y tecnologías que tenemos. Debemos ser capaces de apuntar cuáles son los intereses estratégicos del país, para descarbonizar, pero descarbonizar con tecnología y con sentido común, y no descarbonizar con ideología. Necesitamos certidumbre”, ha destacado.