Protermosolar, la Asociación Española para la Promoción de la Industria Termosolar, ha presentado este miércoles su nueva identidad institucional, una evolución que busca reflejar el papel cada vez más relevante que desempeña esta tecnología en la transición energética y en los retos asociados a la estabilidad del sistema eléctrico, el almacenamiento de energía, la competitividad industrial y la seguridad de suministro.
La nueva imagen visual llega en un momento de transformación para el sector energético. La creciente electrificación de la economía, el avance de las energías renovables y la necesidad de incorporar soluciones capaces de aportar seguridad, flexibilidad y almacenamiento han situado a la termosolar como un activo estratégico.
España cuenta actualmente con 2.300 MW de potencia termosolar instalada y mantiene una posición de liderazgo internacional gracias a la experiencia acumulada por sus empresas, centros tecnológicos y profesionales especializados. La tecnología termosolar permite generar electricidad renovable y almacenarla en forma de calor para producir energía también durante la noche, aportando una capacidad diferencial dentro del conjunto de las energías renovables.
La producción nocturna representa ya el 32% de toda la generación termosolar anual en España, que en 2025 alcanzó los 3.691 gigavatios hora (GWh). De esta forma, avanza en su consolidación como tecnología renovable capaz de generar las 24 horas del día, de manera constante y segura.
Por ello, la nueva identidad visual de Protermosolar se articula en torno al mensaje “Energía segura, constante, limpia e inagotable”, una síntesis de las características esenciales para afrontar la próxima fase de la transición energética. Una etapa en la que, además de incrementar la generación renovable, resulta necesario garantizar que esa energía pueda estar disponible de manera segura cuando la demanda lo requiera.
El nuevo logotipo integra visualmente el sol y la luna como representación de la capacidad de almacenamiento térmico que caracteriza a esta tecnología. Asimismo, incorpora elementos inspirados en los campos de heliostatos y en las torres de concentración solar que forman parte de las plantas. El conjunto simboliza la continuidad energética y la capacidad de trasladar la energía captada durante el día a las horas sin radiación solar.
David Esteban Guitard, presidente de Protermosolar, ha señalado que “la termosolar afronta una nueva etapa en la que su aportación al sistema eléctrico va más allá de la generación renovable. Hablamos de una tecnología capaz de aportar estabilidad, almacenamiento, flexibilidad y seguridad de suministro. Esta nueva identidad refleja mejor que nunca el valor que aporta a España y al futuro energético europeo”.
Por su parte, el secretario general de Protermosolar, Óscar Balseiro, ha destacado que “la nueva imagen nace para comunicar de forma más clara lo que hace única a esta tecnología. La termosolar es una fuente renovable capaz de trasladar el sol del día a la noche, contribuyendo a construir un sistema eléctrico más robusto, más seguro y menos dependiente del exterior”.
La renovación de la marca forma parte de una estrategia más amplia de posicionamiento institucional orientada a fortalecer la visibilidad del sector y a trasladar a la sociedad, las Administraciones públicas y los agentes económicos todo el valor que aporta esta tecnología. Las plantas termosolares generan electricidad síncrona, por lo que contribuyen a la regulación de frecuencia y tensión de la red, reforzando la estabilidad y la resiliencia del sistema.
Estos elementos son clave para evitar desequilibrios y prevenir apagones. Además, al tratarse de una tecnología española, que no requiere de materiales críticos ni escasos, reduce la dependencia del exterior y favorece la soberanía energética.
Con esta nueva identidad, Protermosolar alinea su comunicación con la evolución del sector y con los desafíos que afronta el sistema energético en los próximos años. España cuenta con 49 plantas termosolares en operación, localizadas mayoritariamente en regiones rurales que se benefician de su actividad económica. El sector aporta 1.580 millones de euros al PIB y genera alrededor de 6.000 puestos de trabajo, entre empleo directo e indirecto, consolidándose como una industria estratégica para el desarrollo económico y la transición energética del país.