La pobreza energética afecta a millones de personas en toda la Unión Europea, perjudicando su salud, su inclusión social y, en definitiva, su calidad de vida. Para hacer frente a este desafío, el proyecto IRENE impulsa la rehabilitación energética inclusiva en edificios de viviendas, mejorando las condiciones de vida de sus residentes y contribuyendo a una transición energética justa. Se prioriza a los hogares y barrios vulnerables, garantizando que las mejoras en eficiencia energética no conlleven desplazamientos de la población ni procesos de gentrificación.
Lanzado en septiembre de 2025 y con una duración prevista hasta agosto de 2028, IRENE (Catalysing Inclusive, Representative, Equitable Energy reNovation wavE) está coordinado por Global Factor International Consulting SL y reúne a un consorcio multidisciplinar integrado por diez organizaciones de Bélgica, Lituania, Países Bajos y España. Entre ellas se encuentran municipios, universidades, centros de investigación, organizaciones y asociaciones de consumidores, y especialistas en eficiencia energética.
Cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE de Transición hacia una Energía Limpia, IRENE contribuye a la implementación de las políticas europeas que respaldan el Pacto Verde Europeo, los objetivos energéticos y climáticos de la Unión para 2030, la estrategia Renovation Wave y los objetivos de neutralidad climática para 2050.
"IRENE trata de poner a las personas en el centro de la transición energética. Al combinar la rehabilitación de edificios con el empoderamiento comunitario, nuestro objetivo es garantizar que los hogares vulnerables puedan beneficiarse activamente de un futuro más verde, saludable e inclusivo", afirmó Global Factor, coordinador del proyecto IRENE.
Un enfoque participativo
IRENE aplica una metodología participativa que incluye la realización de diagnósticos locales para identificar las barreras que dificultan la rehabilitación, cartografiar los indicadores de pobreza energética, codiseñar estrategias de rehabilitación, desarrollar recomendaciones políticas, explorar soluciones de financiación y reforzar las capacidades tanto de la ciudadanía como de las administraciones. Este enfoque garantiza que los programas de renovación sean inclusivos, representativos y estén adaptados a las necesidades de cada territorio.
Para 2028, se espera que el proyecto genere impactos ambientales, sociales y económicos significativos. A través de la rehabilitación integral de edificios, la participación ciudadana y el desarrollo de servicios energéticos inclusivos, contribuirá a reducir significativamente el consumo de energía y las emisiones de carbono, mejorará las condiciones de vida de los hogares vulnerables, fortalecerá la gobernanza local, movilizará inversiones y favorecerá la transición hacia comunidades más sostenibles, saludables e inclusivas. Asimismo, el proyecto desarrollará metodologías replicables que podrán aplicarse en otros territorios europeos para acelerar una rehabilitación energética justa e inclusiva.
Cuatro ciudades piloto
IRENE se desarrolla en cuatro pilotos urbanos con distintos contextos socioeconómicos, climáticos y regulatorios. En todos ellos se están cartografiando indicadores de pobreza energética, realizando entrevistas a residentes vulnerables y creando Centros de Justicia Energética (Energy Justice Hubs) para fomentar la participación ciudadana a largo plazo. Estos centros reúnen a instituciones de investigación, administraciones públicas y organizaciones de la sociedad civil para crear una red de colaboración que fomente el intercambio de conocimientos, la difusión de buenas prácticas y el desarrollo de modelos de renovación inclusiva en toda Europa.
En Vilna y Vilvoorde, donde ya existen Oficinas de Ventanilla Única (One-Stop Shops) en funcionamiento, el proyecto está reforzando estos servicios para mejorar la atención a los hogares vulnerables. En Lovaina y Madrid, por su parte, se están desarrollando nuevos sistemas de apoyo técnico, financiero y legal que acompañarán a la ciudadanía durante todo el proceso de renovación. En Vilvoorde ya se ha llegado a más de 200 residentes mediante sesiones informativas y visitas domiciliarias, ofreciendo asesoramiento personalizado a más de 50 hogares. En Madrid, el barrio de Puerto Chico ha movilizado a un número similar de residentes mediante talleres y encuentros vecinales. Gracias a estas iniciativas, los hogares pueden acceder a información sobre las ayudas disponibles en el marco del Plan Rehabilita 2026, del Plan Transforma tu Barrio 2026 y del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030. Paralelamente, el CSIC está realizando análisis ambientales y termográficos, instalando sensores de confort y caracterizando materiales urbanos para evaluar el impacto de las obras de rehabilitación.