La energía solar continúa liderando el mercado español de fusiones y adquisiciones energéticas, aunque pierde peso en un mercado cada vez más diversificado y selectivo. Durante 2025 concentró el 52% de las 73 operaciones registradas en España, según el informe Spanish Energy Deal Pulse Q1 2026, elaborado por el área de Valuations de Alvarez & Marsal (A&M).
Aunque mantiene una posición claramente dominante, su peso ha descendido de manera significativa desde cerca del 70% alcanzado en 2024. Esta evolución refleja una transformación en la composición del mercado, marcada por la creciente diversificación tecnológica y por una mayor selectividad de los inversores.
En conjunto, la generación renovable representó el 85% de las operaciones energéticas realizadas en España, ligeramente por encima del 83% registrado en Europa. El mercado español mantiene así una elevada especialización renovable, aunque el capital comienza a distribuirse entre un abanico más amplio de tecnologías y activos.
La solar mantiene el liderazgo en un mercado más diversificado
Las tecnologías renovables alternativas han ganado terreno durante el último ejercicio y ya concentran aproximadamente el 15% de las operaciones, frente al 5% registrado un año antes. La eólica, la hidráulica, el biometano, las soluciones híbridas y el almacenamiento están ampliando progresivamente su presencia en las estrategias de inversión.
Esta evolución responde a la búsqueda de activos con perfiles de generación complementarios, mayor estabilidad de ingresos y una menor exposición a las oscilaciones de una única tecnología. Los inversores muestran un creciente interés por activos con perfiles de generación complementarios y valoran especialmente aquellas soluciones capaces de aportar flexibilidad, mejorar la integración de las renovables y responder a las necesidades del sistema eléctrico.
La solar conserva una posición central por su competitividad y por el desarrollo alcanzado en España durante la última década. Sin embargo, la elevada penetración de esta tecnología ha presionado los precios obtenidos por las plantas durante las horas de mayor producción. Durante determinados periodos de 2026, los precios capturados por la generación solar llegaron a situarse por debajo de los €30/MWh, incrementando la atención sobre la rentabilidad de algunos proyectos.
En este contexto, el almacenamiento y la hibridación se están convirtiendo en elementos cada vez más relevantes para mejorar la gestión de la energía, desplazar la entrega de energía hacia las horas de mayor valor y reforzar la viabilidad financiera de los activos solares.
El mercado español se vuelve más selectivo
El volumen de operaciones energéticas en España descendió alrededor de un 30% durante 2025, una caída superior a la registrada en Europa, donde la actividad se redujo aproximadamente un 15%. La ralentización fue especialmente visible durante el último trimestre del año, cuando España representó cerca del 6% de las operaciones renovables europeas, frente a una cuota histórica próxima al 15%.
Esta menor actividad no responde a una pérdida de interés por el sector, de acuerdo con Alvarez & Marsal. El mercado está atravesando una fase de mayor selectividad en la que compradores y vendedores revisan sus expectativas de valoración y analizan con mayor profundidad los riesgos asociados a cada activo.
Los inversores priorizan actualmente proyectos operativos o próximos a entrar en funcionamiento, con una posición sólida de acceso y conexión a red, capacidad demostrada de evacuación, vías claras de comercialización de la energía y una exposición controlada al mercado mayorista. También adquieren mayor relevancia las plataformas que incorporan almacenamiento, contratos de compraventa de energía o estrategias capaces de reducir la volatilidad de sus ingresos.
Esta mayor exigencia se refleja asimismo en el tipo de operaciones realizadas. Las adquisiciones de control continúan siendo mayoritarias, aunque las transacciones sobre participaciones minoritarias aumentaron hasta representar aproximadamente el 12% del total en 2025.
La capacidad de ejecución gana peso en las decisiones de inversión
La creciente congestión de las redes y el aumento de los costes asociados al funcionamiento del sistema están influyendo igualmente en la valoración de los activos. Los servicios de ajuste alcanzaron los 3.800 millones de euros en 2025, un 43% más que el año anterior, impulsados principalmente por el incremento de las restricciones técnicas.
Ante este escenario, el acceso y la conexión a la red, los plazos de tramitación y la capacidad para convertir los proyectos en activos operativos se han convertido en factores determinantes dentro de los procesos de inversión.
Manuel Cortés, Managing Director de Valuations en Alvarez & Marsal, afirma: “El mercado español no ha perdido interés por las energías renovables, pero se ha vuelto considerablemente más selectivo. La solar seguirá siendo uno de sus grandes motores, aunque la capacidad instalada ya no es suficiente para determinar el atractivo de un proyecto. Los inversores valoran cada vez más la calidad del activo, su acceso a la red, la visibilidad de sus ingresos y la capacidad del promotor para ejecutar el proyecto dentro de los plazos previstos”.
Para Alvarez & Marsal, esta evolución confirma que el sector energético español está entrando en una nueva etapa. La creación de valor dependerá cada vez más de la capacidad para integrar, gestionar y comercializar eficientemente la energía generada. En este nuevo entorno, la complementariedad entre tecnologías, el almacenamiento, las infraestructuras de red y la certeza de ejecución marcarán una parte creciente de las decisiones de inversión.